sábado, 28 de enero de 2017

Story Time: El día que casi me operan.

¡Muy buen sábado para todos! ¿Cómo les va? ¿Cómo los trata el verano de momento? Yo no puedo estar más contenta por estos días tan lindos que están haciendo, con un calorcito lindo que se puede disfrutar y con un aire precioso. Sin embargo, aunque me encantaría poder seguir hablándoles de lo lindo que está el día, voy a dar comienzo a una nueva sección en el blog que, a partir de hoy, van a poder encontrar en la pestaña de "más sobre mí".
Esto de los "Story Time" se hicieron muy populares con esto de contar experiencias cotidianas pero que contenían algo gracioso o con alguna que otra moraleja. Hoy les voy a contar del día que casi me operan. LET'S GO.





Aclaraciones: 

1- Lo que van a leer lo escribí la noche de todo lo que pasó, después de que sucediera toda esa locura. 
2- Soy muy exagerada, así que les aviso desde ya que se pueden reír de mi... o conmigo, como gusten. 

***

¿Nunca les pasó eso de que se despiertan y tienen la sensación de que no va a ser un día común? Eso me pasó hoy: el día que casi me operan.
El jueves por la tarde/noche, estaba viendo una peli tranquila en mi casa, cuando de repente sentí una molestia en la parte inferior derecha de mi abdomen. Cabe aclarar, no era la primera vez que me pasaba, así que no me preocupé... el tema fue cuando me comenzó a dar punzadas y ya de molestia pasó a ser un dolor que más o menos manejaba pero que, a fin de cuentas, me jodía mucho.
Le conté a mi mamá y (lo que se hereda no se roba) comenzó a flashear que tenía alta apendicitis. Me preguntó cómo estaba, si tenía fiebre, se fijó en cada movimiento que hacía y comenzó a verme de arriba a abajo a ver si tenía algún cambio notorio. La convencí de que no era apendicitis porque estaba segura de eso (el dolor del apendicitis es de esos que preferís morir antes que seguir sientiendo) y llegamos a un acuerdo: si para el día siguiente me seguía doliendo, íbamos al médico.
Por la noche, dormí bárbaro, desperté bárbaro y todo fantástico y pensé "Joya, sabía que no era nada, todo por ser una exagerada"... Ese pensamiento desapareció cuando me levanté y lo sentí de nuevo: ese dolor, pero ahora sumado a una sensación de presión en la zona... no hace falta decirles las puteadas que largué porque sino me echan del país.
Bajé, le dije a mi mamá y le mandó un mensaje a un ex-compañero del secundario de ella que es un médico que todo el mundo recomienda en Paraná y es muy macanudo y dijo "que venga, no hay problema". Al mediodía fuimos al consultorio con mi mamá (rezándole a todos los santos habidos y por haber). Me atendieron al toque, me revisó el doctor, me hizo las preguntas de rigor y, a la hora de dar un diagnóstico, dijo: "noto una hinchazón que no es común en la zona donde tu hija siente molestia. Apendicitis no es, pero puede ser otra cosa relacionada con los ovarios. Te voy a hacer una orden para que vayas al bioquímico ahora y te hagas un hemograma y después vas a este médico que es un cirujano que recomiendo y que te va a decir más claro las cosas y que te puede operar si se da el caso". 

***

Díganme exagerada y todo lo que quieran, pero cuando dijo la palabra "cirujano" pensé: primero en mis viejos y el cansancio que iban a tener que sobrellevar por culpa de mi salud, que ya en estos días habían laburado un montón y estaban fisurados del cansancio. Después pensé "¿por qué ahora?" y, saliendo de la consulta y yendo para el bioquímico estaba al borde de llorar (repito: soy una exagerada) con miles de cosas pasando por mi cabeza.
Voy a decirlo: el bueno del doctor dijo "hemograma" y cuando estaba en la sala de espera para hacerme el estudio, me enteré que era sacarme sangre (nunca en mi puta vida me tuve que sacar sangre y SI, SOY TAN MENSA DE NO DARME CUENTA QUE UN HEMOGRAMA ES SACARSE SANGRE, PERDÓN) me puse nerviosa, estaba que salía corriendo de ahí y mi vieja (muerta de la risa la muy comprensiva) me explicó cómo era todo y llegó mi turno para atenderme. Nunca había pensado en tan repetidas veces "MIERDA, PARA QUE VINE". Y todos los que estaban ahí en el laboratorio estaban en el piso de tanto reírse de mi. 
Les digo que me hice la cabeza al divino botón porque no fue nada y no sentí ni el pinchazo de la aguja porque la bioquímica era una capa, hizo lo que tenía que hacer en menos de dos segundos.

Volvimos a casa con mi mamá, riéndonos de la situación. Mi papá que se ofreció al toque para ir a la obra social y sacarme la orden para el cirujano y yo, mientras, me iba a quedar A TOMAR UN CALDO CUANDO HABÍA EMPANADAS Y YO NO PODÍA COMERLAS, ESO ERA UN INSULTO. 
Casualmente, el cirujano tenía un consultorio a la vuelta de la casa de mi abuelita así que me llevaron a su casa así no me tomaba tragaba el viaje de 45 minutos en colectivo cuando, desde el auto de mi viejo, llegaba en 15 minutos. Me llevé lo necesario, fui a lo de mi abu, tomé teres, comí ensalada de frutas, jodí con mi prima y mi tía, les comenté la situación a mis amigos más cercanos (fueron un amor todos) y entre medio vi los resultados de la sangre (esta tecnología que te deja ver tus resultados por internet): se los mostré a mi tía, que tiene mucha experiencia en estas cosas,  y dijo:
- Tenés glóbulos blancos de más.
- Ajá, ¿y eso qué significa?- pregunté yo.
- Hay una infección.- fue su respuesta, mientras se sacaba los lentes y me devolvía el celular.
... No hace falta que les escriba acá todas las malas palabras que dije, ¿no?
Le mandé una captura a mi mamá y, para confirmarlo, la mandó a este médico que efectivamente lo dijo: era una infección y ya era la hora de irme al médico.

Mi viejo llegó, me acompañó y entró a la consulta conmigo. Uno no se da cuenta de qué tan chiquita es su ciudad hasta que lo experimenta en carne propia... lo digo porque el médico que me atendió era el médico de la niñez de mi papá y de todos mis tíos y tías. Fue un macanudo y, gracias a Dios, me dijo que no me preocupara, que hiciera vida normal, que comiera lo que quisiera (menos mal) pero que me haga una ecografía a la brevedad para saber específicamente qué tengo: si una inflamación intestinal o algún tema en mis ovarios.
De ese viernes me llevé la misma enseñanza que me llevo de vez en cuando: la vida te da la vuelta entera en menos de 12 horas. Un minuto estás desayunando y al otro están diciéndote que te pueden llegar a operar.
También me di cuenta de lo grosa que es mi familia y mis amigos: se preocuparon, me acompañaron y me la hicieron más leve y llevadera físicamente o estando desde el celular

¿Me dejó de molestar el abdomen? Tanto el dolor con la intensidad varían dependiendo de los días, pero puedo vivir con eso.
¿Sigo teniendo miedo? No tanto como antes, ahora sé que esto es algo que no tengo por qué atravesarlo sola.
¿Qué pasó con la ecografía? Acá me re jodieron porque hice 5 HORAS DE AYUNO y el ecógrafo me dijo que no tengo nada.

¿Conclusión? No sabemos qué pasa... de momento.


Pero bueno... ¡¡Esto fue todo!! Espero que les haya gustado esta nueva entrada de esta nueva sección y me digan en los comentarios su experiencia médica más loca o si tuvieron una experiencia similar a esta o lo que más quieran, ¡me encantaría poder leer diferentes vivencias!
Muchísimas gracias por leer una vez más el blog y nos estamos viendo en la próxima :)

5 comentarios:

  1. Me encantó esta nueva sección!
    Yo tuve algo similar pero sí me operaro :/ De chica me empezó a doler la panza, cada vez empeoraba más y me llevaron al médico. Luego de una semana de estudio tras estudio me dijeron que me tenían que operar porque tenía un tumor benigno en el ovario....muy lindo todo, encima no entendía nada de lo que pasaba y los pediatras me intentaban explicar lo mejor que podían. En fin, ahora estoy perfecta :D
    Nos leemos!

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  2. Hola!!! Que mal!. Espero no sea nada. Recuperate pronto. Saludos

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  3. Jajajaja me reí con lo de sacar sangre xD Sacando eso que horror!! que bueno que te apoyo toda tu flia y amigos. Y que suerte que no salio nada mal en la eco. Veía tus historias en IG y estaba como.. whaat que le pasó? Que te mejores y ojalá no sea nada!
    Besoos

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  4. Creo que lo peor de todo esto es haberte perdido las empanadas...pero fuera de broma, qué suerte que haya sido solo un susto y que no sea nada grave. Aunque me imagino la situación que contas de irte a sacar sangre y me río sola jajaja me re gusta la idea de la sección, y espero que se te pase el dolor pronto che! Besos!

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  5. La salud es siempre todo un problema, en especial porque muchas veces nadie sabe qué te pasa. Yo tengo "alergia" a ALGO, pero me hice todos los tests de alergias habidos y por haber sin que ningún médico sepa qué es lo que me hace estornudar y me pone toda la cara roja jajaja.

    Pero como dijo Xime más arriba, lo peor del caso fueron tus empanadas.

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