sábado, 5 de noviembre de 2016

Inseguridad.

Últimamente el contenido que estaba pensando para el blog eran varias entradas que iban más allá del objetivo de entretener o informar, más personales del estilo de reflexiones, cuyas temáticas iban surgiendo en mi mente a partir de experiencias que bien me pasaran a mi, a algún conocido o simplemente algo que me pareciera curioso o me hiciese ruido.
Dicen que uno no es plenamente consciente de las cosas que pasan en la sociedad hasta que, de repente, le pasan a uno o a alguien cercano y desde hace algún tiempo pude notar que, en Argentina, se juega mucho en los medios de comunicación masivos (desde los tradicionales como la televisión o la radio hasta las redes sociales)  tratando cada uno a su manera la cuestión de la inseguridad. Pero, ¿qué clase de inseguridad? Pensemos por un minuto en qué es la inseguridad. El diccionario lo define como la sensación de estar expuesto a cualquier daño, riesgo o peligro. Sin embargo, existen diferentes tipos de inseguridad y la que yo quiero tratar de conversarles es la inseguridad social o ciudadana, el que vivimos cuando vamos por la calle y tenemos miedo de que alguien nos asalte y nos robe.
Ahora bien, ¿nunca te paraste a pensar en cuántas veces al día te sentís vos de ese modo? O ¿no llegase a pensar en cuántas veces en una edición de noticiero del mediodía mencionaron por lo menos uno o dos hechos de inseguridad ocurridos en tu provincia, ciudad, pueblo o incluso tu barrio?
En los barrios ya se conversa y se hacen circular numerosas experiencias de inseguridad, de actitudes sospechosas, de asaltos, amenazas que suceden a dos cuadras, en la esquina de tu casa o incluso en la vereda de enfrente. En varios lugares ya no se camina por ciertos lugares de noche, no se puede sacar el celular ni siquiera para ver la hora sin mirar varias veces a nuestro alrededor, no podemos salir sin esconder nuestras pertenencias, se llega incluso a armarse con algún elemento en caso de tener que defenderse. Sin darnos cuenta nos volvimos paranóicos a tal punto de desconfiar de casi todo el mundo, por no decir de todo el mundo y muchos nos llegamos a sentir inseguros en nuestro propio hogar. Y eso se demuestra con candados, cerraduras, alarmas, rejas, llamado automático al 911, botones de pánico, etcétera.

Remontate por un momento unos 14 o 15 años atrás o sino preguntale a tus papás o incluso a tus abuelos o tíos o hermanos mayores; ¿Tu casa solía no tener rejas? ¿O alarmas? ¿Podían dejar la puerta del frente todo el día sin llave? ¿Tus papás te dejaban jugar en la calle desde la siesta a la noche? ¿Dejabas tu bici o alguno de tus juguetes en el patio por la noche y al día siguiente seguían en el mismo lugar donde los dejaste?

¿Cómo es que pasamos de eso... a esto que vivimos hoy?

Y me pregunto, ¿a dónde se supone que está la gente que debería velar por nuestra SEGURIDAD? ¿Dónde se supone que encontramos a aquellos que juran en un acto solemnemente que van a proteger a su gente, creando un mundo más justo donde las leyes se hagan valer y cumplir? Y entre más lo pienso, la única respuesta que tengo es que eso ya no existe o a lo sumo está en riesgo de extinguirse porque no podemos confiar ni en un policía, o un abogado o un juez. Pero quiero creer que la gente buena sigue existiendo porque llegan milagrosos momentos donde soy testigo de que esa gente sigue existiendo. Que la que tiene la capacidad de protegernos y de generar un cambio positivo puede realizar ese cambio.
Pero un policía o un abogado, por más buena voluntad o disposición que tuvieran, no pueden hacer un cambio que se note a largo plazo si están solos y tampoco pueden cuidar a todo el mundo ellos solos. Así no se hacen las cosas y esa gente que promete y no cumple su deber para con el pueblo está bien consciente de ello y sigo sin explicarme cómo es que pueden dormir por las noches sabiendo que muere un hombre o una mujer sólo por un celular, una cartera o una billetera con unos cuantos pesos para ayudar a la familia. Llegué a la conclusión de que ellos también lo sienten. Sienten el mismo miedo saliendo a la calle, aún saliendo acompañados con todos los custodios del mundo con aires de grandeza porque saben; saben que la gente tiene conocimiento de todas las cosas terribles que ellos hacen por algo tan superficial como la plata. Pero, al fin y al cabo, ¿de qué sirve la plata cuando estas situaciones te quitan de cuajo a un ser querido? 

"Son cosas que pasan todos los días" es lo que escucho bastante y no. Esto NO debería pasar. En un país donde supuestamente hay trabajo, educación y una mínima conciencia ética y moral no pasa esto. Pero está pasando justo frente nuestro y por más que pensemos todos los días que las cosas van a estar bien, no se van a arreglar sólo con pensamientos y menos actuando con violencia, ira o enojo. A la inseguridad la contrarrestamos con seguridad; y a la seguridad la debería de ejercer la gente que promete y cumple cuidarnos porque es su trabajo y vocación. Tenemos que aprender a tener fe, a educar sin prejuicios porque, si no lo vamos a solucionar ahora, no lo vamos a poder solucionar nunca.

Gracias al que se tomó el tiempo de leer esto y espero que le haya hecho reflexionar o, por lo menos, hacerte entrar un poco en consciencia.

6 comentarios:

  1. Hola Fedra,
    Coincido en muchas de las cosas que decís. Lamentablemente, hoy el tema de la inseguridad se volvió moneda corriente, a tal punto que, como decís, se escucha muy seguido "Son cosas que pasan todos los días". No pasa día que en el noticiero no hablen de hechos de inseguridad, muchos que terminan en muerte.
    Es un locura como se está viviendo y la paranoia que acarrea. A veces te pasa que no te sentís seguro ni siquiera estando solo en tu casa.
    Ojalá los que están más arriba tomen realmente conciencia de cómo se está viviendo. Pero también es real que muchos son hijos del rigor, y hasta que nos les pasa algo a ellos o alguien cercano, no reaccionan...
    Me gusta que hagas entradas como ésta.
    Saludos

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  2. Hola, Fedra. Me pareció interesantísima tu opinión acerca de la inseguridad. Muchos de nosotros la vivimos muy de cerca. Yo trabajo como telefonista los fines de semana en una pizzería de Flores, y como trabajo con mi viejo y con mi tío en el mismo lugar, nunca vuelvo solo a casa. Pero el miedo está allí. Regresamos en grupos a nuestros hogares y evitamos siempre que podemos las calles de tierra. Estamos atentos a la presencia de los vehículos y observamos todo con terror.

    A pesar de todo, desde mi perspectiva, la inseguridad se combate con educación. Y a largo plazo, no creo que exista una solución inmediata. Si no hay una reforma social, si no hay una transformación en las instituciones políticas, jurídicas y penales que ataquen las causas de la inseguridad, si esta generación crece con la cultura del dinero por encima de la vida humana, entonces, los crímenes (y las muertes que acarrean), no se detendrán.

    Este tema da mucha tela qué cortar, pero tanto la sociedad como el Estado tiene que garantizar el cumplimiento de las leyes, la corrupción cero y la protección de la vida humana. Me encanto leerte, Fedra, un grato placer leer textos como los tuyos. ¡Saludos! ^:^

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  3. Me hiciste acordar a algo que siempre dice mi viejo. Que antes las calles eran de la gente, del barrio. Que era normal que a la noche (antes y después de cenar) la gente estuviese afuera, jugando al fútbil en la calle, tomando mate con los vecinos en la puerta, etc. Y que siempre siempre había gente por todos lados, entonces los robos no eran tan comunes. Y que si la gente hoy en día saliera, todos juntos a la calle, habría muchos menos crímenes porque nadie iría a robar a una persona en la puerta de su casa si en esa misma cuadra hay otras quince personas dando vueltas por la vereda. Él siempre dice que la gente tiene que recuperar sus propias calles y dejar de encerrarse a mirar el noticiero y quejarse porque no pueden salir.

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  4. Yo tengo 30 años y a los quince volvia caminando a la una de la mañana por la calle de mi barrio sin problemas hoy no me animo a salir a las 14 horas porque no hay un alma y te cagan robando. Cosas terribles y cambios que suceden en la sociedad que no se pueden explicar ¿Como solucionar esto? no tengo la menor idea : pero pienso que dandole el lugar que corresponde a la enseñanza, politicas intervencionista y justicia acorde a los hechos y sobre todo rápida no eso de estar diez años y que la causa prescriba... bueno nada eso besos y nos leemos!

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  5. Hola!! Creo que siempre existió la inseguridad pero desde hace más o menos 18 años que cada vez se va agravando más ( voy a preguntarle a mi papá como era antes de que naciera)
    Yo siempre tengo miedo a la hora de salir de mi casa. Lo peor es cuando viene alguien atrás tuyo y no sabes si te quiere robar o sólo pasa por ahí. Por las dudas yo llevo mi llave en la mano por si se la tengo que clavar a alguien, no creo surja efecto pero me siento segura así. Lo que más miedo no es que me lastimen a mi sino a un ser querido.
    Muy buena entrada
    Besos!!!

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  6. ¡Hola Fedra! Leí tu entrada y no puedo estar más de acuerdo. Es más que lamentable que tomemos como algo tan normal y cotidiano todo lo que está sucediendo, y cada vez las cosas son más graves. Es horrible el saber que podes salir un día de tu casa y no volver más. Pero más allá de cuidarse y todo, creo que lo importante es no tener miedo pero andar con precaución.
    ¡Un beso!

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